Lectura de Torá: Números 13:1-15:41
Haftará: Josué 2:1-24
¿Mintieron los meraglim?
La Parashá Shlaj Lejá (envía tú) nos relata uno de los episodios más dramáticos de toda la Torá: la historia de los meraglim. Espías (o exploradores) enviados por Moshé desde el desierto para comprobar “in situ” en qué condiciones se encontraba Eretz Kenaan en diversos aspectos, como ser: habitantes, ciudades, suelo. No olvidemos que el pueblo había perdido contacto físico con dicha tierra durante todo el tiempo en que estuvo en Egipto.
En cuanto al episodio en sí: D’os ordena a Moshé que envíe hombres a explorar Eretz Kenaan, luego se mencionan los nombres de los enviados, uno por cada tribu; posteriormente se define cual debía ser y en qué consistiría la misión de los exploradores, la cual habría de durar cuarenta días. Más adelante se habla del retorno de los exploradores, las opiniones divergentes entre la mayoría y la minoría, las reacciones ante dichas opiniones y finalmente las graves consecuencias que todo el episodio habría de traer.
D’os le dice a Moshé: “Envía tú, hombres, y que exploren la tierra de Kenaan, la que yo doy a los hijos de Israel… un hombre por cada tribu… todos jefes de ellas…” (Números 13:1-2).
Luego se mencionan los nombres de los enviados, por ejemplo “por la tribu de Iehuda, Caleb hijo de Iefuneh” (Números 13:6). Más adelante, en qué consistía la misión: “Ved la tierra como es y el pueblo que habita en ella, si es fuerte o débil, si escaso es o numeroso. Y cómo es la tierra en la cual él habita, si es buena o mala y cómo son las ciudades en las cuales él reside…” (Números 13:18-20). Luego la exploración “in situ”: “Ascendieron y exploraron la tierra desde el desierto de Tsin hasta Rehob… se allegaron hasta el Nahal Eshkol, cortaron… un racimo de uvas. Y lo transportaron en una vara entre dos y también granadas e higos… regresaron de explorar la tierra al cabo de cuarenta días” (Números 13:21-25).
El dramatismo se da al retornar. Luego de cuarenta días regresan y “se allegaron hacia Moshé, Aarón, y toda la congregación de los hijos de Israel… relatándoles… y les mostraron el fruto de la tierra… dijeron… ella mana leche y miel y éste es su fruto. ¡Pero nada! Ya que fiero es el pueblo que habita en la tierra. Las ciudades son fortificadas y muy grandes y también a los hijos de Hanak (gigantes) hemos visto allí. Amalek habita en la comarca del Neguev… no podremos subir contra el pueblo (los pueblos que allí habitaban)… es más fuerte que nosotros… la tierra en la cual hemos transitado por ella para explorarla… se come a sus habitantes, y todo el pueblo que hemos visto allí, hombres de estatura son…” (Números 13:26-33).
Sin embargo Caleb, uno de los doce, opinaba distinto: “Ascender habremos de ascender y la vamos a poseer…vamos a poder con ella” (Números 13:30).
¿Cuáles fueron las reacciones y consecuencias posteriores ante el informe de la mayoría de los meraglim? Veamos: “Alzó su voz toda la congregación… y lloró el pueblo aquella noche. Se quejaron contra Moshé y Aaarón… les dijeron: ‘Ojala hubiésemos muerto en la tierra de Egipto o en este desierto… ¿Para qué D’os nos va a traer a esta tierra…?...es mejor para nosotros regresar a Egipto’ ” (Bamidbar 14:1-3).
Iehoshua y Caleb “se rasgaron sus vestiduras. Se dirigen a la congregación diciendo ‘la tierra que hemos transitado por ella para explorarla es buena…si se complace con nosotros D’os nos traerá a esta tierra y nos la dará…tierra que mana leche y miel…vosotros no temáis al pueblo de la tierra (quienes habitaban Kenaan)… D’os está con nosotros, no los temáis. Pensaron toda la congregación…apedrearlos (a Iehoshuah y Caleb)…” (Números 14:1-10).
D’os se enoja y le dice a Moshé “… ¿Hasta cuándo no van a tener fe en Mí en todos los milagros que Yo he obrado en su seno?” (Números 14:11). D’os quiere castigar duramente al pueblo. Moshé intercede pero de cualquier manera el Todopoderoso determina que “no verán la tierra que Yo he prometido a sus patriarcas… no vendréis a la tierra por la cual he alzado mi mano para haceros residir a vosotros en ella. Excepto Caleb Ben Iefune y Iehoshuah Bin Nun. Mas vuestros infantes…a ellos los traeré y conocerán la tierra que vosotros habéis repudiado. Empero vuestros cadáveres caerán en este desierto, y vuestros hijos errarán durante cuarenta años… por el número de días – los que habéis explorado la tierra cuarenta días, por cada día un año… habréis de soportar vuestras inequidades…” (Números 14:23; 30-34).
¿Y las consecuencias cuáles fueron? Si nos atenemos al relato y a sus clásicas interpretaciones: castigo divino. La generación que salió de Egipto murió en el desierto al tiempo que el pueblo de Israel tuvo que deambular cuarenta años hasta llegar a la Tierra Prometida. De los espías sobrevivieron Iehoshuah y Caleb.
Demás está decir que la gran mayoría de los comentarios son totalmente desfavorables a los meraglim. Hay quienes se refieren a ellos en términos de “mentirosos y difamadores” (exceptuando obviamente a Iehoshua y Caleb).
La crítica despiadada hacia los meraglim no la comparto. ¿Para qué habrían de mentir? ¿Con qué necesidad? Considero que informaron lo que vieron o lo que creyeron ver. Incluso Caleb no contradice el lapidario informe de la mayoría. Si por ejemplo voy a Israel y al volver digo: Irán es como una espada de Damocles, hay conflictos con los palestinos, de tanto en tanto hay atentados, la gente no vive en plena seguridad, el terrorismo no nos deja en paz, las familias árabes crecen mucho más que las familias judías… o en otros aspectos: casi la mitad del país es desierto, hay lugares donde nunca o casi nunca llueve. Si digo todo esto, ¿estoy faltando a la verdad? Por cierto que no, pero la “otra verdad de Israel”, la “positiva”, no la estoy diciendo.
No considero que los meraglim hayan mentido o difamado. ¿Por qué suponer que no querían entrar a la Tierra Prometida? ¿Acaso querían permanecer de por vida en el desierto? Me cuesta creerlo.
Lo que sí entiendo es que los meraglim: 1) vieron, como suele suceder, el “vaso medio vacío” y no el “vaso medio lleno” de la tierra de Knaan. 2) No cumplen – en algún aspecto – a su retorno, con lo que se les había pedido; es decir, Moshé les solicita informes sobre la tierra, pueblo y ciudades. (Sobre la tierra dirán posteriormente y metafóricamente que “mana leche y miel”, eso sí es positivo). Pero el informe debió realizarse solamente ante Moshé. ¿Por qué expresarlo públicamente “hacia toda la congregación de los hijos de Israel”? Y además Moshé no les pidió que extraigan “conclusiones”, y menos decirlo en público. ¿Qué necesidad de desmotivar al pueblo de una forma tan gratuita como innecesaria? 3) Por lo tanto, al transmitir su relato al pueblo, lo desmotivan, lo desmoralizan. Con lo cual evidenciaron una llamativa falta de fe. Caleb no los contradijo en cuanto a lo observado, pero, palabras más o menos, le dice al pueblo: “si queremos y con la ayuda de y fe en D’os podremos”.
En cuanto al pueblo, “lloró aquella noche” (según nuestros sabios habría sido la noche del 9 del mes de Av. Respetuosamente me pregunto: ¿de qué forma lo calcularon?) al escuchar el relato. Sin duda que el pueblo también demuestra una llamativa falta de fe, llegando querer regresar a Egipto. Si D’os había comprobado con milagros previos lo que era capaz de hacer, ¿qué más pruebas se necesitaban para confiar en D’s?
Ahora, si esa falta de fe “ameritaba” un castigo tan severo como hacer deambular al pueblo durante cuarenta años por el desierto, eso ya queda a consideración del lector…
LIC. RAFAEL WINTER .-NCI Montevideo.