|
Rabino Alejandro S. Bloch
Alejandro Desde hace mas 20 años es Rab, teniendo el honor de liderar espiritualmente la comunidad de Mendoza entre 1989 y el año 2003 y desde el 2004 hasta el 2007, Nueva congregación Israelita de Montevideo (N.C.I), la única comunidad Masorti en todo el país, durante el 2008 ha sido docente de Practica Rabínica en el departamento de estudios rabinicos, A. J. Heschel del seminario Rabínico latinoamericano, y ha participado en la organización de la conferencia de Masorti Olami en Buenos aires en calidad de director de relaciones institucionales.
Desde junio del 2008 se ha sumado al proyecto de la Bnei Israel, en santiago de Chile.
Como Rab ha representado a la comunidad en distintos foros sociales gubernamentales, y no gubernamentales, e interreligiosos.
En su formación espiritual e intelectual ha podido nutrirse en los marcos judaicos tradicionales y académicos como a la vez en los de la filosofía clásica y contemporánea.
Una de sus principales inquietudes es la construcción de una comunidad comprometida con el estudio y el cumplimiento de las Mitzvot de un modo relevante para la vida de cada individuo, promoviendo y orientando la participación de todos sus integrantes.
Ha fundado y diseñado una institución que brinda servicios a las comunidades, apoyándolas en su desarrollo filosófico y practico.
Con Mónica, han formado una hermosa familia hace mas de 20 años y tienen la bendición de dos hijos, Eitan e Igal.
Mi Visión
Mi visión de la vida comunitaria esta basada en la experiencia en el trabajo cotidiano y los aportes que los estudios comunitarios han realizado en los últimos años.
Para mi los dos pilares de la vida judía comunitaria deben ser Tora Umitzvot, el estudio permanente del judaísmo y la practica significativa de las mitzvot.
Rambam ya nos enseñaba en su Mishne Tora en Hiljot Talmud Tora, que el estudio de la Tora debe comenzar el primer día de vida y terminar el último día de nuestra existencia.
Por lo tanto uno de los objetivos centrales de la vida en comunidad es crear las oportunidades para que todos los miembros de la misma puedan encontrar espacio de estudio y reflexión de nuestras fuentes para así incorporar los contenidos de nuestra tradición a la vida de todos los días.
Una comunidad fuerte es una comunidad que conoce y estudia su legado.
El otro pilar, la observancia de las Mitzvot, representa la verdadera forma de vida judía, no realizada desde un punto de vista mecánico y repetitivo sino en la búsqueda constante de su significado y sentido para nuestro tiempo.
En este campo la comunidad también tiene la doble misión de educar y hacer que su vida religiosa sea relevante y movilizadora.
El Rol del Rabino es liderar este proceso y contribuir a que cada miembro de la comunidad pueda desarrollar su vida judía en base a estos dos ejes promoviendo la participación y el compromiso.
Hay muchos tipos de comunidades.
La que yo anhelo a ser parte es una que se pueda llamar Kehila Kedosha, una congregación sagrada, en donde los vínculos entre todas las personas que participan en ella reflejen este ideal.
|